Spoilers – El que avisa no traiciona–
Después
de haber escuchado el audiolibro excelentemente narrado por Pride (pues pobre y
casi ciega a causa de tanta lectura en pdf) y de haber charlado sobre este creepypasta tan conocido que su
autor, Dathan Auerbach, pasó a novela, quedé con el culo lleno de preguntas. ¿Esta
novela da para un What if…? Entrar en otras dimensiones para saber qué hubiera
sucedido en todas las alternativas posibles.
La
novela se divide en seis partes: Huellas,
Globos, Cajas, Mapas, Pantallas y Amigos. En cada parte el
narrador va y viene en el tiempo del relato. La narración es fragmentaria
porque se trata de un adulto tratando de reconstruir recuerdos con esquirlas de
su infancia. Una infancia que para los lectores comienza cuando el narrador va
al jardín.
¿Qué
hubiera pasado con Josh si no se hubiera conocido con el narrador en el jardín?
¿Qué si su madre contaba a los padres de Josh por lo que estaba pasando su hijo
desde el comienzo de la situación? ¿Qué hubiera pasado si el narrador nunca se
hubiera marchado del barrio en el que vivía cerca de su amigo? ¿Qué buscaba
exactamente el acosador: apropiarse del narrador, criarlo, poseerlo o
simplemente, impedir que fuera de alguien más? ¿Por qué Josh termina
convirtiéndose en su sustituto? ¿Es Josh, en realidad, el verdadero
protagonista trágico de la historia? ¿Quién es el acosador/asesino? ¿Es el
padre del narrador? ¿Es uno de los hijos de la Sra. Maggie, si es que en
realidad existieron? ¿Es el policía? ¿Importa realmente conocer su identidad o
el verdadero horror consiste en que podría ser cualquiera?
¿Cuándo
comienza el horror para el narrador? ¿Cuando el globo cae en manos del acosador
o mucho después, cuando descubre que creía haber vivido una infancia común? ¿El
narrador recuerda realmente lo sucedido o reconstruye su pasado intentando
darle sentido a recuerdos rotos? ¿Todo tiene una explicación racional o hay
escenas que siguen rozando lo imposible?
Para
nosotros los lectores, todo comienza con una dinámica propuesta por la escuela:
los niños sueltan cartas (con sus nombres, direcciones y un dólar para
responder por correo) en un globo que llega a alguien desconocido (o no) y, si
este lo desea, puede responder. Como en este universo el tiempo no es lineal,
hay que mantenerse atento para no perder el hilo. El narrador no recibe
inmediatamente respuesta, pero una vez que comienzan a llegarle cartas, estas
no son escritas, sino que en cada correspondencia recibe una fotografía
(gradualmente van cobrando nitidez debido a que al comienzo son muy borrosas).
Es
terrible descubrir que en la parte final el asesino es descrito como
"alguien normal". En otras palabras, detrás de todas las atrocidades
que padecen el narrador y su amigo (también Verónica, la hermana de Josh,
además de otras personas que quedan atrapadas en esta trama), hay un ser humano
común y corriente. Puede ser tu vecino, tu padre, un amigo, cualquier cara
conocida o no; no importa, la gravedad del hecho es la misma. Un pedófilo
desarrolla una obsesión enfermiza con un niño y lo acosa durante años. En su
afán de no compartirlo con nadie, secuestra al amigo —a quien convierte en
sustituto del narrador—, asesina a la hermana de Josh, toma su identidad y le
hace creer durante semanas que conversa con ella cuando, en realidad, es él
quien escribe desde el celular de la joven. Te amo, le dice en uno de los últimos
mensajes. El descubrimiento final sirve para entender que detrás de tanta
maldad existe una personalidad oscura y aberrante que disfruta con lo que hace.
En las primeras narraciones se cuenta que el narrador aparecía en el bosque (luego
de acostarse a dormir por las noches) sin saber cómo había llegado y, más
tarde, le sucede lo mismo a Josh; luego se revela que el pervertido utilizaba
éter. ¿Por qué digo que disfruta? Porque el padre de Josh descubre que él mismo
enterró a su propio hijo, sin saberlo, en una fosa, por pedido de un extraño
que le pagó por tapar unos pozos en el bosque (¡en la que también está el
asesino!). La perversión es total.
Pienso
que quizá lo que me ha inquietado tanto es no saber por qué Josh. ¿Por qué fue condenado
a convertirse en un sustituto? Quizá porque somos los lectores quienes
terminamos siendo obligados a reconstruir esta historia hecha de fragmentos en
la que todo no se puede ni siquiera inferir, es que siento que al igual que al
narrador, esta historia nunca dejará de perseguirme.
Landra Darvulia
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